Crónica de fin de curso

La mañana del 21 de junio, como abejas procedentes de diversos campos cargadas del néctar de las flores, más de cien cursillistas salieron de los distintos ambientes de la diócesis de Toledo cargados de ilusión, entrega y espíritu de caridad, para compartir el “néctar de la Gracia” que ha sido almacenado en cada corazón durante todo un año, en la colmena anfitriona de: Añover de Tajo.

El zumbido alegre de los cursillistas como el lenguaje de las abejas, retumbaba por las calles del pueblo entre risas y comentarios, mientras caminando, todos se dirigían a la Iglesia, lugar de la acogida. Desde las casas, los lugareños se van asomando por las ventanas y se preguntaban: ¿Cuál es la fiesta? ¿De qué va tanto alboroto? 

¡ULTREYA – ULTREYA – MÁS ALLÁ ! respondía uno de entre la gente…

Al llegar, todos son recibidos con un refrigerio, mientras se acrecienta la alegría y el entusiasmo en cada saludo, en cada abrazo por el reencuentro.

Dentro de la Iglesia, pastoreados por Don Ángel Rubio, obispo emérito de Segovia, ex consiliario nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, y don Vicente Domínguez consiliario diocesano, se hizo la oración de Tercia. Luego, Estella Maris, presidenta de Cursillos de la diócesis de Getafe, como invitada, estuvo a cargo del rollo vivencial sobre el tercer tiempo del método de cursillos: El Poscursillo.

Poco a poco, minuto a minuto con los corazones rebosantes de la dulzura del amor, llega el momento más importante de la jornada: La Eucaristía, para agradecer a Dios por las bendiciones recibidas y los frutos apostólicos del curso. Alimentados con el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, al finalizar la santa misa, reunidos en grupos, los cursillistas compartieron las resonancias del rollo, con sus propias experiencias.

Después, los participantes compartieron la comida, en un salón preparado para la ocasión. La “sobremesa” estuvo a cargo de don Ángel Gómez, quien organizó una dinámica tipo “Trivia” mediante los teléfonos móviles probando las habilidades y conocimientos cristianos de todos, que debían responder las preguntas que se proyectaban en una pantalla.

Los asistentes disfrutaron del testimonio de un matrimonio de inmigrantes cubanos, que contaron cómo les ha cambiado la vida desde que vivieron su cursillo. Para concluir, se proyectó un vídeo, que mostraba en imágenes el resumen de los mejores momentos de las actividades del curso que se clausura. La presidenta del MCC de Toledo, Sacramento Pascual, tuvo unas palabras de gratitud para con todos, recordando que todavía quedan pendiente dos actividades: El cursillo 282, del 2 al 5 de julio se celebrará  en la Casa del Buen Pastor (Toledo); y las tradicionales vacaciones para cursillistas en Chipiona.

Como recuerdo de esta Ultreya, cada cursillista recibió una pequeña maceta con “brotes de la huerta”, un gesto simbólico que evocaba la llamada a regresar a los propios ambientes, para seguir sembrando el Evangelio con renovado entusiasmo. 

“Gracias Señor, porque dejas que abrase tu amor nuestro ser, porque haces aparecer tus flores a nuestras abejas tan sedientas de beber, gracias Señor, por todo  lo vivido y compartido en este día”   Amén.

¡De Colores!