Me llamo: Ángel Álvarez Corona, nací en Sevilla, casado, con dos hijos y cinco nietos … y voy a por los 75 años de edad!
De profesión joyero, viví en Madrid donde me formé, y vivo en Illescas desde hace cuarenta y tres años. Soy catequista en la parroquia, y pertenezco al movimiento de Cursillos de Cristiandad desde hace 27 años.
Todos hemos nacido o tenemos una familia, y ¡cómo nos esforzamos para sacarla adelante! Cada uno hace lo mejor que puede sorteando a veces cantidad de obstáculos que se nos ponen por delante y aun así, sobre todo en esta época en que vivimos, algunos no sabemos, por qué, aun teniéndolo todo, no somos plenamente felices.
El Señor en el Evangelio de San Mateo 7, 21-29; nos explica lo que significa tener los cimientos en roca firme, donde ni los peores vendavales los podrían derribar… pues bien, por motivos que no explico para no alargarme, mi proyecto de vida no estaba apoyado en cimientos muy estables, y aunque yo pensaba que lo que hacía, tenía un futuro prometedor, pues, pensaba que todo iba sobre ruedas, – ¿Qué podría fallar? – mi mujer, dos hijos, una casa, un terreno y claro, un chalet en Levante… ¡que bien!
Mi trabajo: Joyero, diseñador de alta joyería y fundidor … Y entonces me dije: ¿Qué tal si abro una joyería aquí ? – no tendría competencia – dicho y hecho; luego pensé : Pues ahora montaré un taller… Abrí una joyería donde mi mujer y una empleada atendían, monté mi propia empresa de Micro fusión y Joyería, con cinco empleados, todo iba de maravilla, sobre ruedas… Claro, en esos momentos Dios no entraba en mis proyectos... y ¿Pueden ustedes creer que, todos los planes en mi vida se vinieron abajo? Tras una crisis económica en el año noventa y tres que duro tres años, perdí todo lo que tanto esfuerzo me había costado, fueron los peores años de mi vida…
Todo mal, familia, trabajo, casa, economía…¡ Uff ¡
Una persona conocida me invito junto con el sacerdote a que hiciera un cursillo de Cristiandad que se celebraría en Guadalupe; mi mujer y yo acudimos unos días después, sin ningún ánimo y pensando: ¿A que hemos venido aquí, que no conocemos a nadie? Nos recibieron en la puerta muy amablemente, y esos tres días nunca hubiera podido imaginar que cambiarían completamente mi vida. Al salir del cursillo, nada había cambiado, muchos de los problemas seguían allí, pero todo era distinto yo, ya no era el mismo, había descubierto a Cristo, que me esperaba como el padre del hijo pródigo, – sí , se me hizo presente y cambio mi vida – por esto doy Gracias a Dios, pues todo lo que pasé, viví y padecí, mereció la pena para este inolvidable encuentro.
Ahora puedo entender perfectamente lo que Dios nos dice en Isaías 55: “Mis proyectos no son vuestros proyectos” Dios tenía otros planes para mí, o esta otra cita del salmo 126 en que se nos dice: “Si Dios no construye la casa, en vano trabajan los albañiles” o como nos dice San pablo: «¿Que tienes tu que no hayas recibido? «.
Ahora soy feliz, descubro cada día el amor de Cristo en mi vida y los milagros que realiza en mi día a día, no hay nada mejor, por eso me esfuerzo para anunciar a todo el que pueda que Cristo murió por mí y por cada persona, resucitó y está vivo, junto a cada uno de nosotros.
Persevero en el movimiento de cursillos, participando semanalmente en mi querida comunidad: La Ultreya de Illescas; además , el Señor me puso de catequista de iniciación cristiana en mi parroquia, y es que indiscutiblemente mi verdadera vida está en Cristo.
Nunca podré agradecer lo suficiente al Señor por este regalo que me ha dado en este bendito movimiento de Cursillos de Cristiandad. Intento con su ayuda que todo el que pueda, tenga esta misma oportunidad que yo tuve: Descubrir el amor de Cristo y ser feliz para toda la vida!
Os animo a que por encima de todo busquéis a Cristo, todo lo demás como a mí, se os dará por añadidura.
DE COLORES!
