MAR Y MIGUEL

MAR Y MIGUEL

Hola, somos Mar y Miguel, vivimos en Seseña (Toledo) llevamos 28 años de casados y tenemos una hija de 23, Silvia. Hace un año vivimos un maravilloso Cursillo de Cristiandad, fueron tres días intensos que posteriormente nos llevaron a descubrir una comunidad de personas con las que compartir la experiencia, nuestras creencias y testimonios, que poco a poco, han ido fortaleciendo nuestra Fe.

Siempre hemos sido católicos, pero nos faltaba mucho que aprender… Compartiendo la vida en “Comunidad”, hemos encontrado el Camino que buscábamos pero, que no conocíamos; en nuestro caso, yo soy la que siempre le doy vueltas a las cosas…y me daba cuenta que nunca estaba satisfecha, buscaba un sentido a la vida, nada me hacía feliz del todo, trataba de encontrar la felicidad en aspectos materiales, pero esa felicidad nos duraba lo que unos caramelos en la puerta de un colegio, probaba hobbies, buscaba a personas para tener una red en quién apoyarnos, pero con ellas no teníamos muchas cosas en común, al menos en lo más importante, la fé en Dios. 

Reconozco que cuándo uno se rodea de gente que no tiene tus mismas creencias, te hace planteártelas, y de esta manera, no tenía sentido la vida, nada me encajaba, debía existir aquello que yo creía y si no, lo tendría que inventar, para sobrevivir en «este valle de lágrimas».

Miguel si era creyente pero, tenía muchas teorías sobre cómo se creó el mundo, y que me incomodaba escuchar, porque no encajaban con mis ideas sobre el Creador; pero lo vivido en esos días, le hicieron click en la cabeza y esas teorías desaparecieron.

La experiencia del Cursillo, supuso plantearnos que el verdadero sentido de la vida, es vivir en y para Cristo; “ya tenemos un propósito en nuestra vida”: parecernos un poquito más a Él cada día, e intentar transmitir a quien nos rodea lo qué vamos aprendiendo; siendo imitadores del Señor, y hacer del amor la norma de nuestras vidas. Ahora Jesús, es el eje central de nuestro matrimonio. Nuestras creencias en Dios, en la vida eterna, en Su presencia en la Eucaristía, en su Amor por todos y cada uno de nosotros… se confirmaron

¡Qué Paz…, todo era cierto! 

¡Quedamos prisioneros por el amor a Cristo, escogido desde nuestra libertad!

Si todos tuvieran la oportunidad de conocer a Cristo, el mundo sería tan diferente… Pues, el Cursillo de Cristiandad brinda esa oportunidad, y os animamos a vivir esa experiencia. Dios nos ha dado el don de la Fe y nuestra colaboración es necesaria, le pedimos que nos utilice cómo instrumento, cómo mediadores para transmitir la Verdad a los demás. Cristo es la piedra angular y le rogamos que nos moldee y nos convierta en una morada “a su gusto” donde siempre habite la Santísima Trinidad. Dios es el Padre de todos, actúa en todos y habita en todos. Intentamos  alejarnos del pecado y vivir según el Espíritu, tarea que debemos ir realizando cada día; nos esforzamos en ser respuesta a la oración de los demás; y cómo hijos de la luz, buscamos siempre lo que le agrada al Señor.

¡De colores!

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